El Libro de Órgano del Palau de la Música Catalana

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13 de abril de 2026

En febrero de 1973, la restauración del órgano del Palau de la Música propició lo que probablemente fue el contacto más intenso de Montserrat Torrent con la música de su tiempo. La operación, confiada a Organería Española, respondía a la reciente declaración del Palau como Monumento Artístico Nacional, que supuso varias obras encaminadas a restaurar el edificio y devolverle la prestancia que había tenido a principios de siglo. Por lo que se refiere al órgano, se renovó prácticamente un cuarenta por ciento: desde la modificación de los juegos hasta la transformación de los registros, la adaptación de la afinación, la renovación del sistema de transmisión, la sustitución del ventilador y la inclusión de una nueva consola móvil, obviando, sin embargo, la eliminación del ruido que hacían los electroimanes .

Además, para celebrar tan esperada ocasión, la Dirección General de Bellas Artes encargó una obra a cada uno de los doce compositores españoles más destacados del momento y editó su colección en un álbum conmemorativo de tirada numerada. Las obras, las estrenó Montserrat Torrent en un concierto que tuvo lugar el 21 de febrero en el marco de la III Semana de Nueva Música que se celebró del 20 al 26 de ese mes en varios escenarios de Barcelona. La dificultad de la cita, pues, radicó en las grandes diferencias estéticas, estilísticas, técnicas, gráficas e incluso de calidad existentes entre los doce compositores seleccionados: Carles Guinovart —que escribió Radiaciones—, Salvador Pueyo —Pensar—, Tomás Marco —Astrolabio—, Carmelo Alonso Bernaola —Pieza Halffter —Tiento—, Òscar Esplà —Impromptu Rondino—, Frederic Mompou —Pastoral—, Manuel Castillo —Fantasía para un libro de órgano—, Josep Soler —Grave—, Xavier Montsalvatge —Aureola para una imagen de Ramón Amadeu— y Francisco Escudero —Toccata para órgano.

Por si fuera poco, Montserrat Torrent dispuso de poco tiempo de estudio, ya que a finales de enero Ernesto Halffter aún no le había entregado su obra. Lo revela también la carta que le dirigió Xavier Montsalvatge sobre su partitura: «Distinguida amiga: Por fin he terminado mi participación en el Álbum para órgano encargada por la comisaria. El sr. Iglesias me ha dado tanta prisa que ha tenido que enviarle el original para la edición, y después, repasando la obra, he creído que sobraban los 8 compases que he tachado con lápices. Salga cómo salga la edición (que miraré si estoy a tiempo a rectificar) tengo el máximo interés que se interprete y se estrene suprimiendo los compases aludidos. Verá que hay unos "clusters". Si tiene alguna duda, tenga la bondad de llamarme y nos pondremos de acuerdo para resolverlo. De todos modos, tómese toda la libertad que quiera en cuanto a registración y otros factores interpretativos».

La selección de los compositores fue realizada por Antonio Iglesias, compositor, pianista y crítico musical de gran influencia, fundador —entre otros— de la Semana de Música Religiosa de Cuenca, los cursos Manuel de Falla de Granada y los de Música en Compostela, donde coincidió muchos años con Montserrat Torrent.

"Tuve mucho trabajo con este repertorio, y prácticamente ninguna de estas piezas las he tocado nunca más en un concierto", recuerda Torrent, quien añade: "No era música, eran sonidos, que no es lo mismo. El doctor Narcís Jubany venía a oír la preparación del concierto y quedaba estremecido de ver lo que tocaba. Algunos compositores preguntaban, algunos compositores preguntaban, el órgano. Halffter no había manera de que acabara la obra. «Aún estoy dudando», y yo le contestaba: «Si dudas tanto, no la podré tocar». concierto resaltará, pero hoy lo dejamos». ¿Cómo lo podía hacer? Lo único que hice fue soltar un poco la nota anterior y dar una sensación de acento y como le dije tanto que el día del concierto resaltaría”.

El día del concierto, diez de los doce compositores —todos menos Òscar Esplà y Lleonard Balada— estuvieron en la sala y propiciaron una fotografía que testimonió mucho más que uno de los momentos más destacados de la carrera de Montserrat Torrent. Dos meses después, Radio Nacional de España emitió su grabación. Afortunadamente, la crítica fue justa a la hora de reconocer el esfuerzo: «La verdadera heroína de la jornada fue la excelente organista catalana Montserrat Torrent, quien con muy poco tiempo para el estudio y los ensayos necesarios tuvo que “poner en pie” todas y cada una de las partituras» («Ritmo», marzo de 1973), « portentoso dominio de la técnica y un sentido musical de gran alcance. Si los aplausos del público que llenó totalmente el Palau significaban el éxito de las obras, el gran triunfo correspondió a la intérprete con clase y capacidad de asimilación excepcional. Con las ovaciones del auditorio, Montserrat Torrent recibió el homenaje de los autores asistentes al concierto, que, reunidos en el escenario, le brindaron sobre cordiales aplausos» («TeleXprés», 22 de febrero de 1973) y aún, desde las páginas de «La Vanguardia Española», Xavier Montsalvatge haberse dedicado íntegramente a Montserrat Torrent, la intérprete. Pocos pueden hacerse cargo del esfuerzo, entrega y preparación que ha exigido este programa que Montserrat Torrent desarrolló con una seguridad, un templo de artista y una comprensión incomparables. El Libro de Órgano del Palacio de la Música Catalana está dedicado a nuestra primera sala de conciertos, sede del Orfeó. Pero un porcentaje elevado de esta dedicatoria le corresponde a la nunca bastante admirada intérprete que lo ha hecho tangible con su arte» (23 de febrero de 1973).

Tan sólo un par de meses después, en una entrevista a raíz de un concierto en San Sebastián, la propia Montserrat Torrent hacía la siguiente valoración: «Tan avanzadísimas, tan audaces algunas [obras] que en ellas tuve que usar el codo y el antebrazo en lugar de los dedos, dejándome completa la libertad cuando en la partitura, en vez de notas tocar masas de sonidos con las manos abiertas. Pero no dejaban de tener gracia y el ritmo era interesante» (Unidad, 13 de abril de 1973).